Entrevista: Nahuel Vecino / Estas ganas de ser un gran pintor

T/ Agustina Fernandez F/ Gisela Filc

 Con mucha sensibilidad y coherencia, viene desarrollando una obra que busca seguir la tradición de los grandes maestros. Para él el arte es el contacto con lo más trascendente, con lo que perdura, lo solemne. Y aunque dice que hoy esto está mal visto, que es considerado sospechoso, le encanta. Con un pie en el sistema y otro fuera, Nahuel Vecino libra batallas cotidianas en busca de “la pintura total”.
 Como a Picasso, su padre lo adiestró en el arte. Ricardo Vecino, orfebre, le enseñó a Nahuel a dibujar y a pintar, le mostró los grandes maestros y cultivó su amor hacia ellos; le compró La Pinacoteca de los Genios, y lo llevó a museos una y mil veces. O al Colón, a los cinco años, a ver el El cantar de los nibelungos. También le mostró a ese joven aprendiz que todo lo absorbía lo que era la tenacidad en relación al trabajo, al oficio.
“Mi papá era un freak y me crió como un freak”, dice Nahuel. Ahora que es un pintor se lo agradece, aunque reconoce que el mandato fue “muy tremendo”. Y uno puede imaginar al pequeño Vecino dibujando y pintando bajo la sombra de aquel padre cargado de deseos. Lo mismo que José Ruiz y Blasco, el papá de Picasso, que era profesor de arte y dedicó todo su empeño y su tiempo para sentar las bases del gran artista en el que se convirtió su hijo. Allí también hubo mandato, de hecho Picasso se ha referido a la figura de su padre entre la gratitud y la presión.
“Mi viejo entendía un paradigma anacrónico –recuerda Nahuel–, muy del siglo XX, en el que un artista se encaminaba en la búsqueda del conocimiento de la Historia del Arte, de los clásicos y la técnica, hacía el camino de Miguel Ángel y cuando llegaba a Miguel Ángel, agarraba un martillo y ¡pum! Lo que se llamaba ‘romper la forma’, y era Picasso. Era un paradigma muy de vanguardia en 1900, que perduró mucho en un tipo de pensamiento, que era el que tenía mi papá, por ejemplo. Y que fue con el que me formó. Sólo que lo que salió fue un monstruo, al final. Porque no hubo ese criterio, como hizo Picasso, o esos artistas que estudiaban y después detonaban esa comprensión. En este contexto salió una especie de cosa medio freak que soy yo, atravesada por todos esos mundos como si fuesen un relato más de ficción”.

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CUENTO / NADA DE TODO ESTO / Samanta Schweblin 2017 GF#16 (2017)

CUENTO / NADA DE TODO ESTO / Samanta Schweblin

–Nos perdimos –dice mi madre.
Frena y se inclina sobre el volante. Sus dedos finos y viejos se agarran al plástico con fuerza. Estamos a más de media hora de casa, en uno de los barrios residenciales que más nos gusta. Hay caserones hermosos y amplios, pero las calles son de tierra y están embarradas porque estuvo lloviendo toda la noche.
–¿Tenías que parar en medio del barro? ¿Cómo vamos a salir ahora de acá?
Abro mi puerta para ver qué tan enterradas están las ruedas. Bastante enterradas, lo suficientemente enterradas. Cierro de un portazo.
–¿Qué es lo que estás haciendo, mamá?
–¿Cómo que qué estoy haciendo? –su estupor parece sincero.
Sé exactamente qué es lo que estamos haciendo, pero acabo de darme cuenta de lo extraño que es. Mi madre no parece entender, pero responde, así que sabe a qué me refiero.
–Miramos casas –dice.
Parpadea un par de veces, tiene demasiado rímel en las pestañas.
–¿Miramos casas?
–Miramos casas –señala las casas que hay a los lados.
Son inmensas. Resplandecen sobre sus lomas de césped fresco, brillantes por la luz fuerte del atardecer. Mi madre suspira y, sin soltar el volante, recuesta su espalda en el asiento. No va a decir mucho más. Quizá no sabe qué más decir. Pero esto es exactamente lo que hacemos. Salir a mirar casas. Salir a mirar las casas de los demás... 
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PORFOLIO / AMY BERNSTEIN 2017 GF#16 (2017)

PORFOLIO / AMY BERNSTEIN

Amy Bernstein es una artista y escritora de Portland, Oregon, que dice pasar la mayor parte de su tiempo pensando en los comportamientos del color, en lingüística y trabajando en sus movimientos de baile.
Las pinturas de su serie A Lover's Race (La carrera de un amante) buscan llegar a un corazón dentro del caos del mundo actual. Son gotas de colores aleatorios junto a formas geométricas pesadas y pinceladas. Transición de texturas sin lógica aparente, desde planos brillantes hasta revestimientos gruesos y chorreantes. Mientras, todo el tiempo, los fondos de cada lienzo siguen siendo blanco puro.

amybernsteinstudio.com
 
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AMATEURS / RAMO DE OTOÑO 2017 GF#16 (2017)

AMATEURS / RAMO DE OTOÑO

 Por Camila Gassiebayle

Camila Gassiebayle es la dueña de la florería de Casa Cavia: Blumm Flower Co, proyecto que nació de su amor por el campo, allí donde pasó y pasa tanto tiempo, donde hacía los arreglos florales casi como un juego para las fiestas familiares. Ahora es Licenciada en Curaduría y Gestión de Artes Visuales, trabajó 12 años como estilista y consultora de importantes marcas de moda nacionales, y toma cursos de florería en los mejores lugares del mundo (viene de Tokio, de Ikebana, de asistir a dos en las más prestigiosas escuelas del mundo) pero cuando arma un ramo sigue jugando, combinando libremente cada pieza. Ocurre que esta rebelde confesa, tan fresca como sus flores, cree que hay que aprender las reglas para luego romperlas.
En este ramo de otoño que hizo para Gata Flora trabajó en forma circular, alrededor de las flores que decidió que serían las centrales. Se movió ligeramente en su exquisita florería, como una mariposa frágil y elegante, mientras elegía qué sumar a su arreglo. Dijo que la inspiran los impresionistas, Monet, Manet, Degas, Renoir y los post, como van Gogh. Y relató algunos de los últimos trabajos que hizo, como el diseño floral de un evento de su amiga Chufy (Sofía Sánchez de Betak) en Nueva York.
En Casa Cavia es parte de un equipo multidisciplinario, que sigue las consignas mensuales de la directora creativa Guadalupe García Mosqueda. Pero su studio de Blumm Flower Co. está en el microcentro porteño. Allí arma los más hermosos ramos de novia, y arreglos para eventos. Su sitio blumm.com.ar, que se abre con la frase de Alejandra Pizarnik “Mis manos crecían con música detrás de las flores”, pronto será también tienda de plantas.
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PORFOLIO / Alessandra Sanguinetti 2017 GF#16 (2017)

PORFOLIO / Alessandra Sanguinetti

Nació en Nueva York en 1968, de 1970 a 2003 vivió en la Argentina y ahora está radicada en San Francisco. Es fotógrafa de Magnun y becaria de las fundaciones Guggenheim y Hasselblad. Su obra forma parte de prestigiosísimas colecciones privadas y públicas (como del MoMA de Nueva York, entre otros) y sacó fotos para The New York Times Magazine, LIFE, Newsweek o New York Magazine.
Desde Gata Flora la seguimos desde hace muchos años porque adoramos su obra. Y la prueba de esto está en Gata Flora #1 (2007), donde publicamos parte de su trabajo Las Aventuras de Guille y Belinda, una serie que seguirá de por vida, en la que cuenta la historia de dos primas del campo argentino.
Sorry Welcome, el proyecto que aquí les presentamos, significa para la fotógrafa “un vistazo dentro de la vida familiar durante el invierno del 2014, especialmente entre Ruby, la hija de Jim, mi pareja, y Catalina, mi hija”. Alessandra dice que llamó así a esta serie por dos colgantes que estaban en la entrada de su departamento, uno dice Sorry y el otro Welcome, en turco.
En estas fotos en blanco y negro se repiten varias de sus contantes: hay una niña, una adolescente, un vínculo entre ellas y escenarios reales, tan cotidianos para los retratados como el baño, la cama o el sillón. Sanguinetti parece documentar la relación de estas nenas en su estado más íntimo, pero también crea cierto clima de tensión al poner la mirada en algunos elementos, como cuchillos o una serpiente, que abren la puerta a múltiples interpretaciones.
La hija de su pareja la mira amenazante (a la cámara, a Sanguinetti) ocupando su lugar en la cama matrimonial junto a su padre. Su hija, la nena, observa desde afuera un cine o juega a vestirse con espuma mientras su nueva hermana se maquilla. Y también aparece Jim, la pareja de Sanguinetti, desnudo en la bañera o abrazando a un perro.
No sabemos si son situaciones armadas por la fotógrafa o robadas a la realidad. Lo sorprendente es lo atractivas que resultan, y todo aquello que nos disparan con su cargamento de gestos sutiles y esa crudeza, que es otra constante de Sanguinetti.

alessandrasanguinetti.com
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